(Herramientas desde la narración oral para el trabajo con el cuento terapéutico)
*Esta serie de artículos fue publicada en Feb.2024 en el blog de AICUENT
En este artículo voy a presentar una serie de recursos, pertenecientes al ámbito del teatro y la narración oral escénica, que pueden sernos de utilidad como terapeutas a la hora de ofrecer nuestros cuentos a un paciente o a un colectivo con el que estemos trabajando. Si bien lo que vamos a hablar sirve en su mayoría a la narración de todo tipo de historias, aplica especialmente al trabajo con los cuentos populares, los cuentos maravillosos y los mitos.
Antes de meternos en faena, quizás sea importante recordar algo que es obvio pero que con frecuencia tendemos a olvidar: que el cómo decimos las cosas dice más de las cosas que decimos que el qué de las cosas que decimos. (Me gusta decirlo así, a modo de trabalenguas, en el que el pensamiento enreda la dicción).
Esto, por supuesto, también aplica a la hora de contar o compartir un cuento. Como cuento-terapeuta, uno aprende a relacionarse con el aspecto mágico-simbólico y arquetípico del cuento, mas… ¿Hay algún camino que nos acompañe para tener la confianza de que todos esos tesoros que hemos descubierto en el cuento (o algunos de ellos al menos) se los entregamos realmente a quien recibe el cuento, y no se queda sólo en una buena intención y en unas ideas fascinantes?
Lo hay. Es el camino de la narración oral o, como yo prefiero llamarlo, el camino del Arte de contar Historias.
Este arte -como todas las artes- se encarga de hacer visible lo invisible. El Arte hace visible a los sentidos y a la imaginación del espectador aquellas ideas, imágenes o sentimientos que viven y se revelan en el interior del artista. Podríamos decir que, si el mundo imaginativo, mágico-simbólico, y arquetípico del cuento se nos hace accesible en un espacio “detrás” de nosotros, el arte de contar historias trae ese espacio “delante”; trae la imaginación al espacio que se teje entre dos seres humanos.
En este vídeo comprenderás un poco mejor a qué me refiero con eso de los espacios de delante y detrás.
De los 3 estilos madre de lo teatral y la palabra- lírico, épico y dramático- el arte de contar historias, el arte de narrar, corresponde al épico, el más antiguo de todos ellos. Si en el estilo dramático prima la acción y la conversación con un “otro” en el presente, y en el lírico la expresión o el derramarse del propio sentimiento, en el estilo épico encontramos al artista, al narrador, situado entre dos mundos:
A su espalda se abre el mundo de un pasado lejanísimo, o el remoto lugar del tiempo sin tiempo del “érase una vez”. Mientras que frente a él se encuentra el presente: la mirada, la escucha y el corazón del oyente. Y el narrador no canta ni cuenta su opinión sobre los hechos narrados, no canta ni cuenta su personalidad o su sentir, ni sus deseos propios…No. El narrador es un puente vivo entre universos; trae al presente el mundo remoto y mágico que se abre a los “ojos de su espalda”, y lo hace a través de su propio corazón. El corazón del narrador es el puente que lleva el mensaje de las imágenes del cuento directo al alma de quien escucha.
Sin este arte ancestral de la épica, es más que posible que transmitamos el cuento como palabra cotidiana, como opinión o gusto propio, o como contenido racional. Es cierto que las imágenes de los cuentos tienen tal fuerza que, incluso cuando se transmiten como contenido al nivel racional, de todos modos algo importante de ese regalo que portan llega al alma de quién escucha, pero…¿y sí conociésemos algunas técnicas narrativas que nos ayudasen a mejor entregar nuestro mensaje?
Acerquémonos, aunque sea sólo un poco, a los misterios del mensajero, busquemos las aladas sandalias de Hermes, y que sea él mismo quien nos enseñe un poco de cómo llevar el néctar del mensaje divino a los corazones.
A efectos de hacer accesible mediante este artículo algo de ese arte ancestral, voy a sugerir una forma de aproximación al cuento en tres niveles. No es la única ni tampoco es necesariamente la mejor, pero tiene la estructura y coherencia necesarias que nos van a permitir sintetizar en tres áreas muchos aspectos importantes que luego podremos ampliar con más formación, si así gustamos.
Para cada uno de estos niveles citaré varias herramientas y explicaré una de ellas de forma específica, apoyándome siempre en la técnica actoral de Michael Chéjov. El enfoque actoral de M.Chéjov es el que yo utilizo habitualmente, por ser el que encuentro más cercano a la calidez del alma que precisa la narración de cuentos. A lo largo del artículo encontraréis pequeños vídeos explicativos con ejemplos para comprender mejor lo explicado.
Michael Chéjov, ruso de nacimiento y sobrino del archiconocido dramaturgo Anton Chéjov, tenía una amplia y profunda relación con el mundo de los cuentos. Escenificó muchos de ellos y su enfoque de la actuación está lleno por doquier de la magia, la imaginación y el simbolismo que manaban hacia él desde el cultivo del cuento.
Del mismo modo que en cuentoterapia se clasifican tres tipos básicos de cuentos (emo,mono y poli sémicos) y tres centros diferentes para los personajes (mental,emocional,instintivo) también en cada cuento particular podemos encontrar tres niveles o funciones que van a corresponderse con las tres funciones anímicas básicas que habitan a todo ser: el pensar, el sentir y la voluntad.
Mi propuesta es que dejemos de mirar al cuento como un mero relato y nos acerquemos a él como quien se acerca a un ser para comprenderlo. Y este ser que es el cuento tiene su pensar, su sentir y su voluntad propias. Exploremos pues cómo conocer cada uno de estos tres aspectos del ser-cuento y algunas de las herramientas con las que podemos trabajarlos.
CONTINÚA EN… 2ª PARTE: EL PENSAR DEL CUENTO: IMÁGENES Y SÍMBOLOS
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