El aspecto volitivo del cuento nos habla a través de los sucesos y actos que acontecen, y también de la dinámica, el tempo y la cualidad con la que acontecen. La voluntad del cuento es aquello que nos lleva, que nos transporta a través de la historia misma. Entrar en ella requiere que el narrador despierte a la conciencia de su propia voluntad, es decir, que sea consciente de cómo cada gesto y movimiento corporal que hace al contar un cuento, está comunicando algo muy concreto a quien recibe el cuento.
¿Qué me aporta esto como cuento terapeuta? Trabajar la dimensión volitiva de una historia hace posible que cuando entreguemos el cuento a un paciente o a un grupo, este despierte inmediatamente a una comprensión profunda de la historia: que la historia se mueva en él como lo hace el mar, el viento, el fuego o la propia Tierra. La historia empieza entonces a moverse dentro de la persona y despierta preguntas, inquietudes. Despierta la capacidad de pensar nuestra propia vida desde la perspectiva del movimiento del cuento. Así como las imágenes del cuento se sumergen en nosotros en lo inconsciente y nos dan fuerzas para transformar las acciones que realizamos en el mundo (nuestra voluntad), el movimiento del cuento despierta nuestra conciencia a una perspectiva nueva de la vida, llevándonos a cuestionarnos la forma en la que hasta ahora mirábamos el mundo. Este es el regalo que el cuentoterapeuta que ha desarrollado hasta cierto punto el arte de narrar, puede hacer a las personas con las que trabaja.
Para adentrarnos en la voluntad del cuento trabajamos lo que en teatro se llama la “partitura gestual”. Con ella buscamos ser precisos con los gestos que hacemos y dotarlos de una cualidad específica. Por ejemplo, si abro una puerta, puede ser bruscamente, o cautelosamente, o alegremente… Es decir, que cada movimiento y gesto que hagamos al contar cuente la historia.O dicho de otro modo, que nuestro cuerpo cuente la misma historia que cuentan nuestras palabras. Como ya dijo Shakespeare en boca de Hamlet: “Suit the action to the word and the word to the action”. Podríamos parafrasear como “Casa el gesto con la palabra y la palabra con el gesto” Pero ojo, que no sólo el cuerpo gestualiza. La palabra misma, para ser palabra viva y transmisora de vida, ha de llenarse de gesto y movimiento.
La aproximación actoral de Michael Chéjov llama psico-físico a este trabajo de consciencia corporal, haciendo así referencia a cómo lo físico afecta a lo anímico y lo anímico a lo físico. Esto,a su vez, se refleja en la voz, en cómo hablamos.
M.Chéjov nos da muchos ejercicios para trabajar esto: las direcciones del espacio, los cuatro elementos, la acción con cualidades, los gestos arquetípicos…
Veamos un vídeo para comenzar a trabajar la partitura gestual utilizando la herramienta “acción con cualidades” combinada con los niveles corporales.
Con esto llegamos al final de nuestro recorrido por el alma del ser-cuento. Adjunto una tabla resumen con las herramientas trabajadas y algunas otras que el lector, si gusta, puede investigar. Espero que sea de utilidad y nos acerque un pasito más al misterio infinito que los cuentos ponen ante nosotros.
Si te llama profundizar en todo esto apúntate al curso El Hilo Dorado, un un curso para conectar con tu propia voz y aprender a tejer puentes entre las personas gracias al arte de contar historias.
Toda la información en el enlace:
EL HILO DORADO. Cultiva el arte de contar historias. – Tu actor interior
Bibliografía complementaria:
Sobre la autora:
Me llamo Marta Garbayo aunque me presento casi siempre por mi nombre artístico: Jovina. Durante la primera parte de mi biografía me dediqué a estudiar y trabajar como médico, lo que me dio la oportunidad de sumergirme en las miradas de las personas, en sus silencios, sus palabras.. y lo que había detrás de sus palabras. Me bañé en sus historias de vida buscando ese hilo que les unía de nuevo consigo mismos y con lo que les rodeaba, buscando el cuento que quería ser contado en ellas. Aunque ya no ejerzo como médico, fue gracias a la medicina que comencé a hacerme preguntas sobre eso que latía como una llama en cada ser humano y que la ciencia apenas lograba responder. Las preguntas vitales que ardían en mi interior me condujeron al encuentro con el arte como un camino de conocimiento y transformación, muy especialmente al trabajo de Michael Chéjov, que abrió mi mirada a los puentes entre la imaginación, el arte y la vida. Me formé entonces como actriz, artista escénica y cuentacuentos (y un poquito en música también) para poder mejor sumergirme y explorar ese mundo. He creado el estudio de artes escénicas “Tu Actor Interior” y ahora cada primavera imparto la formación en narración oral “El Hilo Dorado”, en la que acompaño a las personas a conectar con el alma de los cuentos a través del gesto, el movimiento y la palabra, despertando en sí mismos el alma de imaginación y la capacidad de conectar con los corazones a través de la sabiduría que los cuentos nos regalan.